En las películas de atracos siempre hay alguien que susurra "no toques el láser". En una planta minera, el láser es una correa transportadora en movimiento, y la persona que tiene que sacar el derrame acumulado debajo está a un brazo de distancia. La innovación minera que realmente importa no es la de las presentaciones con drones y pantallas: es la que logra que esa persona no tenga que estar ahí.
Este artículo no trata de peritajes, sino de lo que viene después de entender cómo falla una máquina: diseñar soluciones a medida para que el trabajo riesgoso lo haga el equipo y no el operador. Si lo que necesitas es determinar por qué falló un equipo y quién responde, eso es un peritaje de maquinaria industrial y minera.
El problema: las tareas que nadie quiere hacer, pero alguien hace igual
Toda faena tiene su lista. Derrames de mineral bajo las correas, acumulación de material en chutes y poleas, limpieza en zonas de bajo despeje, trabajos al lado de equipos que no se pueden detener sin perder producción. En muchas operaciones esa limpieza se sigue haciendo como hace décadas: con pala, picota y personas agachadas en el peor lugar posible.
- Riesgo de atrapamiento y golpes por trabajar junto a partes en movimiento.
- Espacios confinados con poca altura libre, polvo y malas posturas.
- Detenciones de línea para limpiar, que se pagan en toneladas que no salen.
El dilema es conocido: o se detiene la correa y se pierde producción, o se trabaja cerca de ella y se asume un riesgo que nadie debería asumir. La innovación aplicada busca una tercera opción.
La mejor protección personal es la que no hace falta usar: si el operador no está bajo la correa, la correa no lo puede atrapar.
Ingeniería inversa: entender antes de diseñar
La ingeniería inversa consiste en partir de lo que ya existe —un equipo, una pieza, una tarea— y desarmarlo, medirlo y entenderlo hasta saber por qué funciona, por qué falla y qué se puede cambiar. Es el mismo razonamiento de un peritaje, pero mirando hacia adelante: en vez de preguntar "¿qué pasó?", se pregunta "¿qué tendría que pasar para que esto funcione mejor y más seguro?".
En la práctica significa estudiar dos cosas a la vez:
- La tarea: alcance necesario, altura libre bajo la estructura, tipo de material, frecuencia de limpieza y por dónde se puede entrar.
- El equipo base: una minicargadora o una miniexcavadora tiene puntos de anclaje, circuito hidráulico, capacidad y estabilidad propias. El accesorio o la adaptación tiene que respetarlos, no pelear con ellos.
Esa es la diferencia entre comprar un equipo genérico y que funcione "más o menos", y diseñar uno que calce con tu faena.
Tres palancas: operación remota, automatización y mejor método
Operación remota
El operador maneja el equipo con control a distancia, desde una zona segura y con buena visibilidad. El equipo entra donde la persona no debería: bajo la correa, junto al equipo en movimiento o en un espacio con poca altura.
Automatización y robotización
Los movimientos repetitivos —barrer, arrastrar, lanzar agua sobre un mismo sector— son buenos candidatos para que el equipo los ejecute con menos intervención humana directa. Menos exposición y un trabajo más parejo de un turno a otro.
Mejora del proceso
A veces la innovación no es una máquina nueva, sino cambiar el método: usar un chorro de agua a presión en lugar de una pala, o un brazo de largo alcance en lugar de meter a una persona bajo la estructura. Rediseñar la tarea suele ser más barato que rediseñar la planta.
Casos reales: del taller al terreno
Estas soluciones no son maquetas. Se construyeron y se probaron, primero en taller y luego en terreno.
Puedes ver los videos de estas pruebas en la sección Experiencia aplicada a la innovación.
Qué gana la faena (sin promesas mágicas)
- Menos exposición del operador en las tareas de mayor riesgo, que es el objetivo principal.
- Menos dependencia de detener la línea para limpiar, según cómo esté diseñada la instalación.
- Trabajo más parejo entre turnos, porque el método queda en el equipo y no solo en la experiencia de cada persona.
Y una advertencia honesta: ningún equipo reemplaza el análisis de riesgos, los procedimientos ni las autorizaciones de cada faena. Una buena solución se integra a esos controles; no se los salta.
Cómo parte un proyecto a medida
- Levantamiento de la tarea: medidas, material, frecuencia, accesos y riesgos, idealmente en terreno.
- Ingeniería inversa del equipo base y definición de requisitos: alcance, fuerzas, hidráulica y estabilidad.
- Diseño y prototipo.
- Pruebas en taller y luego en terreno controlado, con ajustes en cada etapa.
- Puesta en marcha y acompañamiento en las primeras operaciones.
Detrás de este trabajo está la trayectoria de Claudio Durán Alvial: ingeniero civil mecánico, doctor por la Universitat de Lleida, 35 años liderando Automotriz Durán y una línea de innovación y desarrollo de soluciones en camiones y maquinaria industrial para la minería. Atendemos faenas e industrias en todo Chile, de Antofagasta y Calama a Concepción.


